Acerca de Reversiones

de Ligia Escribá

Anestesia, el cuento que abre esta antología de Ligia Escribá, inicia con una declaración de la autora, sobre lo que nos espera en este viaje: “La imagen que un día se proyectó en el agua, allí se quedó grabada. Era yo, reflejada suavemente entre sus ondas. Muchas veces me dijeron: “No te mires en el agua… que tu imagen se la va a robar el señor del lugar”, Nunca hice caso. Creí que era otra de las muchas tonterías que la gente suele creer. Luego descubrí que tenía razón”.  (Escribá, p.12)

La editorial Bosques Ambulantes ha logrado recopilar y rescatar la voz casi inédita de una autora que tomó el camino menos transitado; regalándonos una perspectiva distinta, un discurso disruptor para la narrativa centroamericana, no solo por la manera de escribir, sino por la manera de mirar las cosas.  

Es una ocasión feliz para la literatura guatemalteca, el descubrimiento de una pieza más del rompecabezas que nos ayuda a comprender los matices de nuestra historia y de nuestra identidad.

La obra que Ligia Escribá construyó de 1982 a 1984, período que abarca esta recopilación, se encuentra bajo una luz muy precisa. Muestra sobre todo su visión preocupada del contexto que le rodea, a través de un viaje de abstracción introspectiva. Somos espectadores de la disolución del yo entre un mundo de sensaciones y estados de ánimo. A pesar de esa mirada íntima, los cuentos también tienen una fuerte carga de colectividad, porque se trata de un ejercicio propio de transgresión en el que se rompen las fronteras entre lo material y lo inmaterial, pero también entre el yo y el otro. Estas rupturas nos obligan a cuestionar los paradigmas de la realidad y nos mueven a tratar de comprender las dinámicas de los nuevos escenarios se nos plantean. 

A medida que nos adentramos en los textos, se puede percibir el esfuerzo de la autora por construir una narración que supere las murallas que el lector pueda tener frente a lo insólito con en el relato Invasión Sonora. Pero junto al desamparo, la vulnerabilidad y el espacio ajeno, también hay ocasión para el humor, la fabulación y la ironía, no como mera banalización del discurso, sino como disfraz y divertimiento. El loro y el intelectual junto a una serie de fabulaciones dan cuenta de ello.  

En otros casos el objetivo de las narraciones parece ser un ejercicio de exploración por un mundo caótico lleno de silencios. En Génesis: “Su nueva geografía la conformaron montañas desoladas de palabras y voces” (Escribá p. 25) Porque lo no dicho tiene una alta carga de significación en las narraciones. La búsqueda de una identidad perdida que en varias ocasiones se materializa en la pérdida de la voz, en la imposibilidad de hacerse oír individual y colectivamente. En Los Invasores: “El silencio era lo única que les unía y los mantenía a cada uno en su dolor y en su soledad.” (Escribá p. 60)

Con frecuencia los personajes de Reversiones experimentan un despertar liberador que los ubica en un espacio aislado de las convenciones sociales, pero que les permite desarrollar su propio ser en un universo paralelo donde no hace falta la comprensión del otro.

Cuarenta años después, los cuentos de Ligia Escribá regresan para cuestionarnos, inquietarnos y para ayudarnos a comprender los mundos subjetivos que construyen la realidad interna y que permean en la realidad aparente que nos rodea.   

María Eugenia Hernández



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