Nancy Martínez
Homenaje a la poeta Cristina Camacho Fahsen, 19 de junio 2023, ciudad de Guatemala.
El poemario Meridianos de luz, publicado por la Editorial Oscar de León Palacios en el año 1996, consta de 34 poemas que hablan desde una voz lírica que juega con la cercanía y las distancias posibles en el mundo real y ficcional que crea Cristina Camacho Fahsen en su recorrido. Este poemario publicado ya hacia la mitad de la vida de la autora, se ubica en un momento crucial a nivel nacional. Es el año de la firma de los Acuerdos de Paz, y sí bien podemos creer que el mundo real y social dista de las preocupaciones siderales desde el universo de la autora, es interesante que el primer poema que encontremos sea “Involucrada”, este nos dice:
Infinita, infinitamente involucrada con todo lo que me rodea, regresando de un planeta donde no importa la soledad, donde no importa el tiempo. Infinita, infinitamente profunda con mis raíces hundidas en la Tierra, humanizando el espacio con mis brazos de arena. (13)
Así, hace ese énfasis desde la voz lírica que nos ubica en su tiempo y espacio, nos estaciona y hace ver que de manera plena, ella ve y siente en el aquí y ahora de sus sentidos. A lo cual podríamos unir la esperanza colectiva de esos años, cuando el rumbo se estaba creando y la ilusión de un mejor mañana se esparcía en la colectividad de un país como Guatemala, que tras 36 años de silencio, empezaba a encontrar ciertos caminos de realización individual y política. Por lo que en su poema “Sobrevivientes”, nos encontramos con una imagen de cómo podría ser este nuevo comienzo, tras el conflicto interno:
Paisajes de holocausto nos rodean mientras dos lunas rojas eclipsan los cristales de la tarde. Todo ha terminado en caos de guerra nuclear y los vestigios quedan entrelazados en grutas, cráteres y horizontes. Somos los sobrevivientes del Sol [...] nuestro abrazo flamea en vida augurando mutaciones eternas, iluminando el espacio con destellos de luces nuevas. (18)
Dentro de la reflexión que presenta Cristina, nos enfrentamos a espacios en donde la voz propia encuentra salida, en donde la intimidad de la autora hace eco a sus preocupaciones y emociones, en “Gotas de sombra” encontramos:
Gotas, gotas de sombra caen oblícuas junto a la lluvia que se dibuja en el ciclo de mi ansiedad [...] Sombras, sombras de lluvia, gotas de silicio que cristalizan la tarde sobre este mundo donde la vida se multiplica y encuentra libertad. (16)
En estas líneas podemos ser partícipes de esos tránsitos tan humanos que la autora recrea, así, reconoce el ciclo de su ansiedad, una condición humana dada por preocupaciones reales o imaginarias que tan presente se hace en estos días del siglo XXI. Para luego cerrar con la esperanza de multiplicarse la vida y la libertad, esa apertura a la evolución, experimentación y decisión en este eterno camino con forma de espirales. También, Cristina Camacho Fahsen nos entrega visiones de una vida sensible, del erotismo que la rodea junto a ese cuerpo otro, ante a ese vínculo creado, en “Extasis” encontramos:
Toda la galaxia estalló en mí aprisionando tu ser, aprisionando tu savia. La vida durmió en mis entrañas despertando cataclismos de silencios y albas [...] La eternidad se volvió instante en este abrazo de pasión y agua, la poesía fue más poesía fue el orgasmo astral que incendió las vivas estructuras de la noche y el alma... (20)
Es esa voz lírica que se vincula desde la pasión del alma con un otro, en donde experimenta la completud de su existencia. Por lo que en otros poemas la autora reafirma la experiencia del éxtasis, de ese morir de amor, de ser solo en presencia de ese otro, de estar en estas coordenadas para iluminarse desde el deseo, en la experiencia más humana del encuentro.
Y es que la voz poética de Cristina nos coloca frente a muchos Universos, sobre todo a un diálogo socrático constante, en sí, a esas interrogantes que no encuentran salida ante los misterios, los secretos, los milagros de vida. Es esa metafísica que solo la voz poética creada desde un pensamiento divergente nos permite recrear esa convergencia en la intimidad de la autora. En su poema “Búsqueda”, nos dice:
Quiero la soledad sin nombre de un Universo nuevo, la soledad plena, completa. Quiero ser y meditar en el centro de las cosas sin espacio alterado, sin ocupar materia. [...] busco la esencia de lo eterno, busco soledad... (36)
Para concluir, nos preguntamos cómo se logra nombrar ese sentir ante tanto reflejo sin que nos perdamos en el paralelo de lo sideral. Reconocemos que es el meridiano de luz creado desde la voz poética de la autora, lo que quiebra los diálogos ancestrales y acerca a las posibilidades de imaginarse otros mundos. Esto nos permite comprender que a partir de otras visiones es posible formar un camino ante esta realidad en un tiempo y espacio que se configura y recrea entre el vacío y el sueño de lo que consideramos alcanzable.
Es imposible no esperar que una mujer como Cristina, ante tanto que se vivía a su alrededor a finales de la década de los años 90 en Guatemala, no fuera sensible a los dilemas sociales y políticos que le rodeaban, por lo que esta realidad, sin duda impactó sus letras y las metáforas creadas. Si bien, su poesía no presentan de forma mimética el sentir de una sociedad que va saliendo del silencio, sí presenta la confusión, la constancia de lo imposible y la esperanza de un nuevo Sol.
Por lo anterior, en la construcción cultural de una nación, se hace necesario revisar a autoras como Cristina Camacho Fahsen; el releerla y ubicarla dentro de su generación, para con ello reflexionar cómo su voz lírica puede reflejar preocupaciones actuales, nos ayuda a ampliar la comprensión de que es propiamente humano. Esto, porque desde la crítica literaria feminista, se reconoce que son ellas, las autoras que publican desde las tertulias y espacios de recepción, las que con sus letras y transgresiones en el lenguaje, dan a conocer nuevas metáforas. Porque son ellas las que presentan la posibilidad de un nuevo diálogo que rompa con los monólogos patriarcales y mandatos de género que llenan el imaginario y la representación de la construcción social. Cristina lo trabaja con gran maestría, ya que al ser mujer, se esperaría que ese anhelo de compañía fuera constante y parte de su búsqueda, que esa complicidad esperada con el otro fuera su motor de vida, pero no, ella se afirma como un ser completo, lleno de complejidades y de asombros, se nombra como esa mujer que está hecha para un fin inmaterial o etéreo, que está hecha de luz y se apropia de sus sombras.
Referencia: Camacho Fahsen, Cristina. (1996) Meridianos de luz. Guatemala: Editorial Oscar de León Palacios.

Deja un comentario