Un recorrido por los destellos del universo

María Eugenia Hernández

El universo en el que habitamos y que nos habita es el escenario que invocar la obra de Cristina Camacho Fahsen. Su poesía no solo expande nuestra visión del mundo, sino que nos permite acceder a nuevos misterios más allá de nuestra comprensión.

Su última obra Destellos del universo, publicada en 2014. Constituye un recorrido por dimensiones desconocidas, donde se describe lo indescriptible y se plantean escenarios que superan nuestra imaginación. Este recorrido por el universo no es un simple viaje de testigos maravillados por fenómenos etéreos y dinámicas celestes; la autora se encuentre en una misión exploratoria, una búsqueda de la esencia de la vida.

En su ruta por adentrarse en el espacio y sus fenómenos, especula sobre el pasado y sobre el futuro de nuestro planeta, la luna y las estrellas. La posibilidad de vida en otros mundos se da por sentada. Admite las entidades extraterrestres, las vincula con nuestro origen y las posiciona como expresiones reales de los antiguos y nuevos dioses. Pronostica su regreso, con consecuencias a veces catastróficas para ellos, a veces para la humanidad.

La autora asume una posición muy crítica sobre los escenarios futuros del planeta tierra. En cada uno de ellos, la conquista y el dominio de los elementos lleva al desastre. En Paz, menciona que este estado tan anhelado se producirá cuando el nivel de las aguas suba y la humanidad ya no exista. Su posición frente al impacto del hombre en el mundo (y posteriormente en el universo) es definido como la involución y salvajismo de simios inteligentes.

En medio de esa crítica feroz, está un alma deslumbrada por la belleza de esos destellos del universo que mira los descubrimientos del espacio con fascinación y anhelo. Un alma sensible que observa este vasto escenario y que se siente parte de él, pero que quiere trascender más allá de los límites impuestos. En libertad, sin pertenecer a un país, a un planeta o a una galaxia. La materia que la constituye es una materia eterna que forma todo, desde el inicio hasta el final de los tiempos.

Esa sensibilidad conectada con el universo no es ajena al erotismo, al magnetismo que atrae los cuerpos incandescentes como volcanes. “El universo como un joyero sensual, lleno de gemas preciosas», es también el cuerpo. El incendio cósmico, la lava ardiente que emerge en un candente ritmo sensual. Fenómenos siderales, unidos a sentimientos.

Para Camacho el cuerpo es un espacio cambiante, un laboratorio de genes agrupados en formas determinadas, que bien puede ser sustituido por exoesqueletos o ser completamente suplantados por un cuerpo robótico que aloje la mente humana. Sí, los robots también están presentes en su obra, a veces como robots humanoides, otras veces como un grado de evolución al que nos dirigimos inevitablemente.

En esos juegos especulativos que plantea la autora hay espacio para imaginar el fin de nuestro mundo, la colonización de marte y domos radioactivos de experimentación escondidos bajo la tierra. Su obra nos invita a cuestionar la realidad aparente y ver más allá, hacia las posibilidades. A reconocer nuestro lugar en el universo y ver por las noches, estrellas que han muerto hace miles de años y cuya luz viaja lentamente hacia nosotros.

En Deseo eterno Cristina nos comparte las razones para plantear esta búsqueda.

Nosotros, 
los que somos diferentes
por tener sensibilidad,
los que cumplimos con tareas
dobles que la vida nos dejó, 
los que intuimos lo que exite
más allá, 
los que deseamos otros mundos
más nuestros y evolucionados,
hemos esperado respuestas
que hablen del final de los tiempos,
ver remolinos espaciales
donde nacen miles de estrellas,
donde mueren las palabras. 

En la inmensidad del universo lo que impera es el vacío, las regiones invisibles, los espacios sin descubrir. Quiero pensar que en uno de esos vacíos que hay entre las estrellas se encuentra Cristina, fundida en la materia celeste. Su resplandor permanecerá en su obra.

Referencias

Camacho, Fahsen, Cristina. (2014). Destellos del Universo. Editorial Palo de Hormigo.


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