Cierto tipo de oscuridad

Esta semana, nos adentramos en los rincones más oscuros del alma humana, explorando los origenes de nuestras ideas sobre el monstruo. Para empezar, te hablamos sobre Fréwaka una película inquietante que más allá de los sustos, nos confronta con la verdadera naturaleza de lo que consideramos monstruoso. También te contamos sobre un tesoro que hemos encontrado en el bosque, El último Katún un libro que desafía nuestras ideas de lo real. Prepárate para un viaje perturbador, pero increíblemente revelador.

Fréwaka

Fréwaka (2024) es una película de la directora irlandesa Aislinn Clarke. La obra explora el trauma hereditario, el duelo y la relación madre-hija. La directora suma a la tradición folclórica irlandesa interesantes elementos de horror. Adam Scovell menciona tres reglas sagradas para que las obras puedan ser categorizadas como Folk horror que están presentes en la película:

La comunidad aislada o el paraje remoto

En Fréwaka, la cuidadora Shoo (Clare Monnelly) es enviada a un pequeño y apartado pueblo irlandés, a la casa, de relativamente difícil acceso de su nueva paciente, Peig (Bríd Ní Neachtain). En el Folk horror, las localizaciones lejanas suelen ser idóneas para que ciertas formas de vida puedan pasar desapercibidas por las legislaciones de las grandes ciudades. 

Prácticas rituales pagánicas

La película nos cuenta que Shoo proviene de una madre ultracatólica con problemas psiquiátricos, que utiliza la religión como enseñanza y castigo. Su nueva paciente Peig, es una anciana con una fe muy fuerte en lo sobrenatural. Amuletos protectores, rituales de magia. Peig posee un temor muy fuerte ante los Áes Sídhe, seres de la mitología irlandesa, se protege de ellos ya que hizo un pacto con ellos años atrás. 

Mira el trailer para que te hagas una idea.

Las sociedades secretas, los cultos o las sectas

En estas películas encontramos grupos organizados que normalmente son los encargados de poner en práctica rituales de paso. En Fréwaka si bien no encontramos como en el caso de la película The ginger man, una comunidad entera reunida para llevar a cabo el ritual en el pueblo, éste es llevado a cabo desde otra dimensión. 

Es aquí donde voy a detenerme un momento para hablar de los Aes Sidhe, Aos sí, daoine maithe. Éstos son una raza sobrenatural comparable a las hadas o elfos.  Viven bajo la tierra en montículos al otro lado del mar o en un mundo invisible que coexiste con el mundo de los humanos. En el Lebor Gabála Érenn, conjunto de manuscritos que relatan la construcción nacional irlandesa que data del siglo XI, se menciona este mundo como un universo paralelo en el que estos seres caminan entre los vivos.  En la creencia popular, los Aos sí, a menudo se apaciguan con ofrendas y se tiene cuidado de evitar enojarlos o insultarlos.

Hay algo dentro de ella

El trauma en Fréwaka se introduce de forma simbólica. Encontramos una mujer que lidia con el trauma de una madre autoritaria extremadamente católica cuyo fantasma la persigue. Al encontrarse con Peig, se enfrenta a una mujer que le recuerda muchas de las actitudes psicóticas de su madre, entiende y respeta los rituales de magia necesarios en la casa. Sin embargo, Peig nota que Shoo arrastra algo dentro de ella, hasta que comienza a sospechar que los Aes Sidhe quizá no andan detrás de ella, si no de Shoo. Pero no sabe por qué.

La directora Aislinn Clarke menciona que en la actualidad, en Irlanda los hombres con máscaras de paja forman parte de algunas tradiciones del país. Como en la película, se presentan a bodas a las que no están invitados y ese es el punto; habrá gente de la comunidad que no está invitada a la boda y bailarán con la novia y la llevarán junto con el novio consigo. 

Con respecto a las cabras, Clarke menciona que en el condado de Kerry hay un festival anual llamado Puck Fairy. Todos los años, una cabra es bajada de la montaña para, simbólicamente, ¡¡casarla con una niña de doce!!

Es como la mayoría de las tradiciones populares en el mundo moderno, es divertida, se supone que es divertida, pero creo que tiene cierto tipo de oscuridad subyacente. Y como sucede con muchas tradicionales populares, no recordamos de dónde provienen.

Aislinn Clarke, entrevista para el blog La abadía de Berzano (2024).

Acá te dejamos la entrevista para conocer más detalles y no hacer spoiler.

Entrevista a Aislinn Clarke, directora de «Fréwaka» – La abadía de Berzano

Referencias

Valencia, Javier. Terror rural y paganismo. Ed. Dilatando mentes. 2021

Pensar el monstruo (I)

Por: Marilinda Guerrero

Según la Rae, la palabra Monstruo viene del latín monstrum. Según Alberto Bustos, monstrum a su vez se deriva del verbo monere, que significa advertir.

Un monstruo es un aviso, una advertencia que las fuerzas sobrenaturales enviaban al mundo. Es la mezcla de los reinos humano y animal, de dos especies, de dos individuos, de dos sexos, es vida y muerte, es mezcla de formas. Estas indeseables combinaciones hacen lo propio de su trasgresión, lo sitúan más allá, ponen en entredicho los límites naturales, las clasificaciones. Constituye una infracción a las leyes humanas que se relacionan con lo considerado armonía y naturaleza, todo lo divino y lo que está envuelto bajo ese manto.

Los primeros monstruos, que algunos mencionan vienen de los griegos, aunque podrían ser más antiguos, están relacionados con lo religioso. Son aquellos seres cuyas acciones desafían conductas, significados, espacios aceptados socioculturalmente. Son incomprensibles para el ser humano. La fuerza de la naturaleza no anhelada, no controlada, mucho menos domesticada por el humano.

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Ahora bien, lo monstruoso es una categoría compleja de definir.  Está ligado al desorden, la locura. Aristóteles en el 350 A. C. atribuye la monstruosidad a aquellos seres que no remiten a las acciones morales de sus progenitores, si no que se apartan de ellos. En la frase “Han criado un monstruo” la responsabilidad, causa o culpa de la progenie es única y exclusiva de los padres.

Marie-Hélene Huet menciona en Monstruos imagination que, si la madre tenía pensamientos mórbidos, el resultado serían hijos con deformaciones congénitas, es decir, se produce un cambio profundo desde lo biológico hasta la estética de lo grotesco. El monstruo en algunos casos era un castigo por desafiar lo moral, la naturaleza, por ir en contra de la norma.

Al inicio, se ocultaban del espacio público, de la Otredad que al mismo tiempo lo intimidaba, seducía. Existían en la medida en que se manifestaban en la esfera pública y la intervenían. Por muchos años la humanidad no ha cesado de relacionarse con ellos, a pesar de existir tantos intentos de domesticar, asimilar a lo decorativo o relegar al mundo de lo fantástico las formas monstruosas, ya que ponen en entredicho las nociones de belleza y proporción, cuestionan al ser humano como un ser superior, abren espacios abismales sobre la animalidad de las personas.

El monstruo ha cambiado a través de los años

Pasamos de los monstruos medievales, los de Ambroise Paré, Sara Martín Alegre, Baltrusaitis para encontrar que el monstruo actual tiene problemas con el alma. Pensemos por ejemplo en la criatura de Frankenstein. El monstruo actual no posee destino, asideros de tradición, duda de su propio yo, aprende que su destino es el de forjárselo a el mismo sin necesidad de entrar en la sociedad humana.

Ahora el Yo forma parte del monstruo y el monstruo se encuentra dentro del Yo del lector o del espectador, en el caso del cine.

Tememos y deseamos al unísono a esas figuras monstruosas ya que el monstruo nos es cercano, ya no es diferente, no es el Otro. El individuo humano ya no puede reconocer al monstruo por sus rasgos físicos, porque, según José Miguel Cortés, el infierno deja de estar en el exterior para aparecer en la mente del individuo. Éste monstruo es la prueba de que la evolución no tiene por qué ser positiva, puede ser frustrante, cargado de desesperanza Y, a pesar de ser más cercano para los individuos humanos, aún conserva algunas características del monstruo moderno:

  1. Rompe con lo admisible dentro de un sistema
  2. La colectividad en su deseo de preservar el orden y evitar el caos excluye a los que no acatan las normas
  3. La imagen negativa de éste justifica su marginación, rechazo.
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El monstruo en la ciencia ficción

Este monstruo es imposible pero plausible. Es utilizado como herramienta retórica para profundizar en inquietudes culturales del ser humano. Ya que por sí mismos plantean interrogantes sobre la sociedad a partir de su doble naturaleza, así lo muestra el monstruo de Frankenstein, los androides de Blade runner, el ordenador de la novela 2001: Una odisea espacial o la película La mosca. Sin embargo, el monstruo además de desdibujarse también puede alienizarse. Así lo menciona Amy Ireland:

La alienación es un espectro que va desde la morfología tradicional humanoide a la incontrolable monstruosidad de los horrores multidimensionales de otro mundo.

Hoy en día, Ramiro Sanchiz menciona que buscar la concretización del monstruo es encontrarnos con la abstracción. Mientras nos movemos a la abstracción, éste muta hacia entidades más complejas. Ya que el monstruo es el afuera, lo que no pertenece, que amenaza con anular o abolir el orden del mundo regido por leyes humanas.

La alienidad, según Gregory Benford, podemos verla en películas como Arrival, Solaris, Odisea del espacio. Ésta puede ocurrir en una zona weird, es decir, una zona que no pertenece al lugar, como el caso de Annihilation y Stalker, sitios que se presume son de origen extraterrestre. 

Y para ti, ¿Qué es un monstruo?

Referencias

LO ANORMAL, LO OTRO, LO MONSTRUOSO | Portal Error 19 – 13

Mabel Moraña. El monstruo como máquina de guerra. Ed. Iberoamericana, España (2017)

Fernando Angel Moreno Serrano. El monstruo prospectivo. UNED. Revista Signa 20 (2011), págs. 471-496

Amy Ireland. Ritmo Alien. Revista Xenomórfica 1. Ed. Holobionte. España (2020)

Ramiro Sanchiz. La zona y el monstruo. Revista xenomórfica 1. Ed. Holobionte. España (2020)

El último Katún

Carlos René García Escobar (1948-2018) fue un antropólogo novelista que incursionó en la literatura fantástica guatemalteca con el libro El último Katún. La obra fue publicada por la Editorial Artemis Edinter en 2000 y está formada por una selección de narraciones cortas de la obra que el autor escribió a lo largo de su vida. Los cuentos del libro contienen elementos fantásticos que aportan a la tradición del género en Guatemala.

Carlos René García Escobar (1948-2018)

Peines, cuadros y cuerdas inquietantes

En El hechizo de un peine el elemento fantástico es un cepillo de segunda mano. Así como en la literatura de horror los objetos conservan algo de la esencia de sus antiguos dueños, en esta narración cuando el protagonista adquiere el cepillo de una anciana, ocurre algo dentro de él. Su día a día transcurre con normalidad. Pero, por las noches mientras el cepillo se encuentra dentro del bolsillo de su camisa, el protagonista tiene pesadillas en las que su cabeza rueda sobre el peine y sus cabellos se alargan hasta alcanzar las nubes. El cepillo que adquiere vida es la causa de sus horrores nocturnos y es imposible deshacerse de él.

En el cuento breve Vista de Argenteuil, vemos como el autor nos sitúa dentro de un bar en cuyas paredes, cuelga un cuadro de Monet que hace referencia al paisaje del río Sena, así como a sus embarcaciones. A manera de guiño, el autor nos remite al conjunto de obras pintadas cuando el impresionista Eduard Manet vivió en Argenteuil. Un consumidor observa de manera atenta este cuadro y luego de unos minutos, a su lado aparece un individuo con el que mantiene una conversación. Lo insólito ocurre cuando sin explicación alguna, esta persona desaparece, dando a entender que el espectador tuvo una charla con el fantasma de Monet.

A pesar de que El beso furtivo puede no ser considerada una narración fantástica, por el tratamiento que le da el autor a la historia, sí se hace una referencia al cuento El beso de Gustavo Adolfo Bécquer, donde un personaje se enamora de una estatua. Sin embargo, en el cuento de García Escobar, luego de besarla, no ocurre ningún suceso insólito como en el cuento de Bécquer, pero si nos deja una sensación de suspenso e incertidumbre en espera de que ese o cualquier evento ocurra.

El último Katun, el cuento que da título del libro plantea una hipótesis del autor a la casi desaparición de la civilización maya en Tikal. Un día, en la gran plaza real, una cuerda aparece suspendida directamente del cielo. Permane inmóvil, pero es evidente que se puede tirar de ella para subir.

Al inicio, los sacerdotes sospechan que es una cuerda que proviene de los Dioses. La población se concentra alrededor de ella, realizan ofrendas, se envían jóvenes en sacrificio a escalar por la cuerda, hasta que el gobernante supremo, el Balach Uinic decide subir. Después de él, varios lo siguen hasta que alguien o algo tira de la cuerda y el cielo se cierra.

En este texto no se explica el suceso fantástico. La cuerda irrumpe en la narración y de la misma manera desaparece a una realidad desconocida para nosotros. ¿Es acaso un canal a otras dimensiones?, ¿Es un portal de tipo extraterrestre? El autor deja que los lectores asuman sus propias conclusiones.

El último Katún es un libro pequeño con narraciones breves muy interesantes. Fue una agradable sorpresa encontrar este eslabón perdido de la narrativa fantástica guatemalteca.

Si quieres leer El último Katún deberás emprender una ardua búsqueda en librerías de segunda mano o puedes encontrarlo en CIRMA y en la biblioteca del Inguat.

Hasta aquí el boletín de julio. Si aún no has compartido los temas que te gustaría leer en Hojas que susurra, ¿Qué estas esperando?


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