Colaboración de Uggla Horrorwitz

El vampiro es sin duda una de las criaturas fantásticas más entrañables. Ha brincado desde los mitos folclóricos de diferentes partes del mundo a la ficción terrorífica; su presencia es parte de la cultura popular y su permanencia en ella está garantizada. Se reforma constantemente y, aunque sus nuevos modelos no siempre funcionan, continúan alimentándolo.
Algo que salta a la luz cuando revisamos la bibliografía de ficción de este particular ente. Es el escaso número de autoras que han escrito sobre el tema. Esto resulta paradójico, pues más de un autor ha colocado a las mujeres como protagonistas de sus historias, desde Carmilla de Le Fanu, Clarimonda de Gautier pasando por Berenice o Ligea de Poe.
A pesar de ello, cuando buscamos cuentos y novelas sobre vampiros escritos por mujeres la lista de títulos se puede contar con los dedos de las manos; en ella aparecen nombres como: Tanit Lee, Poppy Z Brite, Ann Rice, Mary Elizabeth Wilkins Freeman, Mary Elizabeth Braddon. Sin duda la lista es mucho menor en comparación con la de los autores. Esto quizás se deba a que se han sentido poco atraídas por el personaje.
Entre los cuentos de vampiros más desconocidos en habla hispana se encuentra “Los hombres matan” de Victoria Glad. Fue publicado en marzo de 1951 en la revista Weird Tales. Y se tradujo a español el año siguiente en la revista pulp mexicana “Los Cuentos Fantásticos». En el mundo anglosajón la historia ha sido incluida en múltiples antologías, y ha sido emparejada en importancia junto a cuentos como “Carmilla” de Sheridan Le Fanú y La entrevista con el vampiro de Ann Rice.
Si no has leído el cuento, puedes hacerlo ahora.

Tod Hunter, un estudiante cautivado por las ciencias ocultas y el folklore más oscuro, es seducido por Eve quien tras una serie de engaños lo convierte en vampiro. Ella es una mujer bella y cautivante, pero que posee un legado maldito, es una Orcazy, un linaje que en su genealogía cuenta con brujas y asesinos:
“Pertenece a mi familia, a los Orcazy, Tod. Una de mis antepasadas era una mujer malvada, si hay que creer la leyenda. Asistía a los aquelarres de brujas y hacía cosas por el estilo. Se dice que envenenó a su marido, un hombre viejo que ya chocheaba, para casarse con su amante. Entre los dos se deshicieron de todos los parientes para apoderarse de su dinero, y este broche era el instrumento que utilizaba para asesinarlo.”
En este sentido el vampirismo de Eve se asemeja a la leyenda de los Gakis japoneses, seres que fueron malvados y que están condenados a vivir eternamente, buscando saciar su hambre con despojos de carne humana o sangre. A diferencia de otras historias, la maldición vampírica no es heredada por antonomasia, sino es consecuencia de un linaje lleno de disturbios y maldad.
Nuestro nuevo vampiro conoce a Maria, quien también está inmersa en el estudio de temas ocultistas. Tras conocerla Tod se enamora de ella, al punto de creer que mientras lo acompaña su sed de sangre desaparece. Sin embargo, no puede luchar contra su nueva naturaleza y termina por convertirla también en una vampira. Tras su conversión Tod asume su otredad y con ella emerge uno de sus más grandes pesares: el vacío existencial que produce saberse solo ante la vida eterna.
El nombre del cuento resulta muy curioso. Quizás provenga del hecho de que Maria es asesinada dos veces en la historia: la primera vez por Hunter, quien la convierte en revenant; y la otra por Morris, un enamorado suyo quien, tras saber en lo que se ha convertido, decide acabar con su vida vampírica para que descanse:
“Hice un gesto de asentimiento, al tiempo que sentía que se me revolvía el estómago. ¡Yo no podía hacer aquello! No podía hacer aquello a María, a la mujer que amaba, pero sabía que lo haría. Tenía que hacerlo. No podía dejar que despertara y viera. Su vestido ensangrentado la boca de su esposo. Tenía que descansar, que gozar del reposo eterno.”
La historia se sale de los moldes vampíricos convencionales. Construye un personaje vampírico femenino enigmático y frívolo. El curso que toma el relato no lo hace menos terrorífico: la presencia de un legado maldito permea y fortalece una visión implícita del vampirismo como enfermedad, maldición y herencia. Como un parásito que transmutará en sus nuevos portadores.
Sobre la autora no se sabe mucho, al parecer no escribió más cuentos. Tampoco hay certeza de que Victoria Glad sea su verdadero nombre. Como ella, hay una extensa lista de autoras desconocidas de la época de las revistas Pulp esperando ser redescubiertas. Como dice Peter Ruber en su antología Maestros del Horror Arkham House: “las escritoras no abrieron nuevos caminos en el campo de la literatura sobrenatural, pero subieron la calidad media de la escritura de las revistas pulp”. Y esto es verdad, la calidad de las historias de aquella época escritas por mujeres sobresale del resto.
Dicho lo anterior, creo que la importancia de está historia se debe a tres factores: la singular forma en que aborda el vampirismo, la calidad de su prosa y que fue escrito por una mujer. Esto es una evidencia más de que mucha de la escritura de mujeres ha permanecido en el oscurantismo a lo largo del tiempo, no solo en la época de las revistas pulp. Por lo que vale la pena que este y otros relatos sean rescatados y por supuesto más leídos.
¿Cuál es tu historia favorita de vampiros?

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